La plataforma impulsada por Mariela Ivanier inauguró una nueva exposición del artista Leo Kipen, cuya práctica encuentra en el pliegue, el color y la geometría una forma de pensar el paisaje. La apertura incluyó una intervención de mapping realizada por Lara Di Fiori y Emilia Burgos. La muestra podrá visitarse, con cita previa, hasta fin de mes.
El último 6 de julio Colección Rivarola – El Local inauguró Los pliegues del paisaje, de Leo Kipen, muestra curada por Ana Stjerne, de la galería Valk Gallery y con montaje de Raúl Eden. La exposición reúne un conjunto de obras en las que el color azul, la geometría, el pliegue y la repetición configuran un lenguaje visual que indaga en el paisaje como experiencia sensible. A través de estas operaciones, el artista construye un territorio de contemplación donde percepción, materia y tiempo se entrelazan como dimensiones inseparables de la obra.
A partir de una práctica paciente, Kipen trabaja sobre la superficie de la tela incorporando el pliegue del papel como matriz compositiva y principio estructurante de su lenguaje. Las nervaduras, grillas y tramas se despliegan con precisión hasta configurar paisajes que evocan tanto cartografías como estados profundos de contemplación.
En Los pliegues del paisaje conviven el minimalismo, la serialidad y la repetición, donde cada gesto adquiere la cadencia de un ritual. El azul —cielo, mar, profundidad— atraviesa la exposición como una presencia constante y articula una investigación visual en la que dialogan el rigor geométrico y la contemplación. Los paisajes y las figuras femeninas de impronta surrealista amplían el universo de la muestra, desplegando una geografía de resonancias borgeanas donde los límites entre mapa y territorio, representación y experiencia, se vuelven difusos.
Como parte de la inauguración, la sala posterior de la plataforma presentará una intervención de mapping realizada por Lara Di Fiori y Emilia Burgos, concebida especialmente para dialogar con la exposición y expandir la experiencia del recorrido.
Presentada en el emblemático Pasaje Rivarola, la muestra encuentra en su arquitectura un marco afín a su propuesta. La condición de umbral del pasaje, con su escala íntima y su particular temporalidad dentro de la ciudad, acompaña el recorrido de una obra que invita a pensar el paisaje como un territorio en permanente construcción, atravesado por la atmósfera del lugar.
Desde su apertura, Colección Rivarola – El Local se consolida como una plataforma que desarrolla una programación que entiende el arte como una práctica de encuentro y colaboración entre artistas y disciplinas.